viernes, 10 de noviembre de 2017

L’Orfeo de Monteverdi por la Cappella Mediterranea en el Mozarteum Argentino

Fotografías: Genteliza Mozarteum Argentino. Crédito Fotográfico: Liliana Morsia.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires. 06/11/2017. Teatro Colón. Claudio Monteverdi: L’Orfeo, favola in musica en un prólogo y cinco actos. Libreto de Alessandro Striggio. Versión de Concierto. Valerio Contaldo (Orfeo), Mariana Flores (La música/ Euridice), Giuseppina Bridelli (La mensajera), Alejandro Meerapfel (Plutón), Anna Reinhold (Proserpina/ La esperanza), Salvo Vitale (Caronte), Estelle Lefort (Ninfa), Nicholas Scott (Pastor 1/ Espíritu 3/ Eco), Leandro Marziotte (Pastor 2), Alessandro Giangrande (Pastor 3/ Espíritu 1/ Apolo), Matteo Bellotto (Pastor 4), Philippe Favette (Espíritu 2). Ensamble Cappella Mediterranea. Choeur de Chambre de Namur (Director del Coro: Leonardo García Alarcón). Coro Ciudad de Mendoza (Director del Coro: Ricardo Portillo). Dirección Musical: Leonardo García Alarcón. Décimo y último Concierto de la Temporada 2017 del Mozarteum Argentino.

Como cierre de su Temporada 2017 el Mozarteum Argentino presentó al ensamble Cappella Mediterranea -conjunto creado en Francia por el argentino residente en Europa Leonardo García Alarcón- en dos programas diferentes en el Teatro Colón. En el primero de ellos se interpretó, en versión de concierto y como homenaje al 450 aniversario del nacimiento de Claudio Monteverdi su favola in musica L’Orfeo; mientras que en el segundo se produjo el estreno americano del oratorio 'Il Diluvio Universale' de Michelangelo Falvetti. L’Orfeo ocupó la cartelera del Teatro Colón en sus Temporadas en tres oportunidades. Dos veces en versiones escenificadas, la de 1937 (edición Benvenuti) y la del año 2001 (edición Gabriel Garrido) y una vez en versión de concierto en 1978 (edición Malipiero). En las tres el protagonista fue un barítono: Carlo Galeffi, Víctor Torres y Ángel Matiello respectivamente. En esta ocasión se utilizó la edición King´s Music GMC, por primera vez la protagonizó un tenor y también por vez primera la ofreció, en concierto, una asociación privada en el escenario del Teatro Colón, en lo que en principio también sería la primera vez que el Mozarteum Argentino ofrece una ópera completa en sus 65 años de existencia.  La interpretación ofrecida fue a todas luces de excelencia por la calidad del ensamble musical, la impecable cohesión sonora, la homogeneidad de los voces solistas y la correcta prestación de los Coros. Leonardo García Alarcón en la dirección musical, desde la espineta, guió con mano segura y perfecto conocimiento estilístico al ensamble Cappella Mediterranea, a los solistas vocales, al Chœur de chambre de Namur y a los elementos locales convocados para la ocasión del Coro de La Ciudad de Mendoza, que dirige Ricardo Portillo. Las entradas y salidas de los coros y los solistas, los pequeños gestos teatrales y algunos oportunos cambios de vestuario dieron agilidad a la versión visual en una muy atinada puesta en espacio. Todos los solistas vocales mostraron registros adecuados, conocimiento del estilo y convicción en el decir. En el protagónico se lució el tenor italiano Valerio Contaldo por compenetración y alto nivel interpretativo. La soprano argentina Mariana Flores fue convincente como La Música y enternecedora como Euricice. La tersura del registro de la mezzo italiana Giuseppina Bridelli dio realce a la Mensajera mientras que Alejandro Meerapfel como Plutón aportó belleza de timbre y eficiencia en el decir. Tanto Anna Reinhold (Proserpina y La Esperanza) como Salvo Vitale (Caronte) dieron realce a sus roles mientras que con atinada corrección se escuchó a Alessandro Giangrande (Pastor 3/ Espíritu 1/ Apolo), así como al resto del elenco.




sábado, 4 de noviembre de 2017

Tristan e Isolda en el Festival de Bayreuth

Tristan e Isolda 
Foto: Bayreuther Festspiele / Enrico Nawrath 

Oxana Arkaeva

Christian Thielemann, el director musical del festival fue quien dirigió la reposición de esta producción de Tristan und Isolde estrenada 2015. Aquí también hay un triángulo amoroso, construido en el centro de la historia: Isolde, Tristan y el rey Marke. Katharina Wagner, la bisnieta del compositor y directora artística del festival, dirige la escena, saliéndose del contexto emocional de la historia, pues la historia de amor entre Isolde y Tristan refleja la que el propio compositor tuvo por Mathilde Wesendonck, a quien conoció durante su exilio en Zúrich. En su lugar, la regista construye una puesta en escena minimalista y oscura que, sin embargo, corresponde con la deprimente y sombría historia de estos amantes desafortunados. Los solistas tienen, todos, grandes voces wagnerianas: Stephen Gould fue un poderoso pero sensible Tristan. La mezzosoprano Petra Lang fue Isolde y tuvo algunas dificultades vocales al comienzo, que se resolvieron en el transcurso de la función. Estaba más preocupada por su sonido que por su dicción, y por tanto sacrificó el signficado del texto. Su momento estelar fue en la famosa escena de la muerte en la que, junto con Thielemann, comenzó en un asombroso pianissimo que fue creciendo. La Brangäne de Chrysta Mayer cantó con una poderosa voz de mezzosoprano y excelente dicción. El bajo René Pape como el rey Marke tuvo una enorme presencia escénica, tanto vocal como histriónicamente. El barítono Ian Paterson como Kurnewal y el tenor Raimund Nolte como Melot tuvieron buenas participaciones. La producción recibió abucheos al final de la función. 

Lady Macbeth of the Mtsensk District - Salzburg Festival

Nina Stemme
© Salzburger Festspiele / Thomas Aurin

Oxana Arkaeva

“Lady Macbeth von Mzensk.” Poignant staging and a musical triumph of Mariss Jansons at the “Lady Macbeth von Mzensk” premiere in Salzburg.

The second premiere of Markus Hinterhäuser´s first season as an artistic director of the Salzburg Festival was presented with opera “Lady Macbeth von Mzensk” by Dmitri Shostakovich on August 2nd, 2017. Markus Hinterhäuser deserves a praise for his fine sense and ability in bringing together artistically highly creative team that delivered an intensely theatrical and musical experience. The Libretto by Alexander Preis is based on the same-named novel by Nikolai Leskow. The opera had its world premiere on January 22nd, 1934 at the Small Theater in Leningrad, now Sankt Petersburg. Directed by Nikolay Smolich and conducted by Samuil Samossud this performance became an enormous success. But, in 1936 after Stalin attended one of the performances at the Bolshoi Theater on January 26th, an unsigned article in communists’ newspaper "Pravda“ (The Truth) branded the opera as "chaos instead of music" with all further performances immediately suspended. Regardless of his international success, communist party officials forced Shostakovich to rewrite a watered-down version of the opera which had its premiere at the Stanislavsky and Nemirovich-Danchenko Musical Theater in Moscow on 8. January 1963. The story revolves around a triple murder and a woman's struggle for the right to self-determination and love. The boundlessly unhappy Katerina Ismailova is married to a wealthy, but depressed and impotent merchant Sinowi Izmajlow. She lives in a golden cage and longs for love and sexual fulfilment. As a new worker, Sergey shows up, and she falls for him taking her chance for love and passion and gradually killing everyone, who dared to stand in her way. The turtle doves enjoy their happiness and even marry. But the murders are soon to be discovered, and the whole affair ends unspectacularly in a prison camp in Siberia. Instead of the golden cage, there is now a dreary prison cell, and the unfaithful lover is fooling around with other women. Desperate Katerina, plagued by guilt and repentance, sees no longer hope for herself and commits suicide. The staging by Andreas Kriegnburg, dominated by blood, violence, despair, longing, and sex scenes is frighteningly a realistic one. Supported by the set made by Harald B. Tork, naturalistic costumes by Tanja Hofmann, and artful lighting by Stefan Bolliger, Kriegnburg shifts the action in the Russian provincial town of Mzensk from 1865 to 1950th of the 20th century. In the first act, we are confronted with a desolate market square surrounded by the downturned, concrete-grey panel build labyrinth of stairs and balconies. On both sides, large room modules are pulled in and out, one representing the bedroom of Katerina and Zinowi and the other the office of Katerina's father-in-law. Harrowing scenes of partying, drinking, dancing, copulating, rape, murder and marriage are taking place here.  The residents of the city appear as a grey, dirty, drunken, zombie-like horde of losers, Vodka-drinkers, prostitutes and thugs. After the break, the stage is transformed into a gruesome prison camp full of despair and fight for survival. 
The over-drawn, grotesque representation of authorities’ violence and religious absurdity reinforce the cruelty of Katerina’s reality. Unfortunately, this convincing staging got a pitiful crack when, at the end of the opera, Katerina's poorly made doll double hang comically suspended from one of the balconies. Shostakovich’s score is intimately connected to the libretto and vividly shows an absurd reality of the everyday life in the Soviet province. The language of his striking, bold, longing and sometimes suffocating music mirror the dark, but at the same time irrationally hopeful side of the mysterious Russian soul with its almost superstitious orthodox yearning for guilt and sin. To musically reproduce Shostakovich’s score, you not only need a conductor who knows it but a great interpreter as well. Mariss Jansons, who made his Salzburg debut as an opera conductor on this evening, was a hundred percent target hitting. From the first minute on, it was evident: here we experience a master, a real magician of the sound and dynamics intensity. With a never-ceasing energy, concentration and lightness, the 74-year-old conductor pulled out a rushing, ecstatic, martial, powerful, wild, furious, harsh, intimate, caricature and parodist orchestral sound. The players of Vienna Philharmonic Orchestra followed him with admiration and presented a homogeneous, full of finesse sound complemented by brilliant woodwinds and violin solos. The singer’s ensemble convinced throughout with good voices and a high acting commitment. The debut of the soprano Nina Stemme as Katerina did not entirely succeed. With her thick, dark-timbered soprano she sounded more like Isolde and had some difficulties at the top. It was not until after the break that she regained her usual form and managed to deliver a touching performance. Brandon Jovanovich as Sergei was remarkably convincing in its authentic acting as a prick-driven womaniser. His Russian diction is remarkable, and his voice sounds powerful without exaggerating. Dmitry Ulyanov in the role of Katerina´s father-in-law succeeded in depicting a power-obsessed tyrant who has a hygiene phobia and an unhealthy affection for her. Ulyanov sings this demanding, high-pitched part with substantial endurance and has a strong stage presence. Maxim Paster as Zinowi had his most powerful moment during his murder scene, which he sang and acted exceptionally convincing. Stanislav Trofimov as Pope sang with full-sounding, velvety bass and brought some laughter into this woeful story. Ksenia Dudnikova as Sonetka and Evgeniya Muraveva in the double role of Aksinja and slave labourer were for me vocally and form acting side a discovery of the night. In the end, the impressed audience gave a long-lasting applause for all member of the cast, but especially for Mariss Jansons, orchestra and the excellent choir (Ernst Raffelsberger). The performance bestowed us with a sense of gratitude and humbleness for being able to experience an outstanding performance and to have an enriching emotional encounter with the music of one of the greatest composers of the twentieth century.

Tristan and Isolde - Bayreuth Festival

Photos: Bayreuther Festspiele / Enrico Nawrath 

Oxana Arkaeva

Christian Thielemann, a musical chief of a festival, is undoubtedly a leader in this revival of “Tristan and Isolde” from 2015. We experience a superior, three-dimensional orchestra sound, that entirely unfolds and blossoms in excellent acoustics of Wagner’s theatre. Thielemann leads and accompanies, firmly keeping all the dynamic reins in his hands. One could physically feel his love and devotion to the score in its smallest detail mastering a majestic, passionate, dreamy, explosive sound culminating in the most beautiful piano in Isolde’s death scene. The love triangle between Isolde, Tristan and King Mark builds up a center of the story. Isolde, an Irish princess, must marry King Mark, whom she doesn't love. The one she does love is Mark’s devote knight Tristan, whom Mark also raised up as a son. Tristan, who is himself is in love with Isolde, summons his emotions, renounces his passion in favor of King Mark and is about to sail with Isolde towards Cornwall. The long days on the board of a ship are filled with random, inconclusive encounters between both and Isolde's desperation and rage. She is determined to put an end to her and Tristan's life and prepares a death potion that would kill them both instantly. Brangäne, Isolde’s devote companion switches the death drink to a Love one, thus laying a foundation for the curse-like, unhappy, inescapable love-passion. At the King Mark´s castle, Isolde, already a Queen, and Tristan, full of love and longing for each other, ignore all the rules of court and indulge their passion. Tristan, who betrayed his King not only as a ruler but also as a parent, is, in turn, betrayed by one of his close friends and deadly injured in the fight. In his castle, he yearns for Isolde and curses the damned love potion. King Mark, initially devastated by Tristan's treason, learns from Brangäne of the real reason behind. He hurries to Tristan’s castle to bestow him with forgiveness. However, it is already too late. Tristan, who managed to live through Isolde's arrival, is dead. Inconsolable Isolde mourns her beloved and dies at his side. Katharina Wagner, composer’s great-granddaughter and an artistic director of the festival, took over the staging abstracting herself from the emotional story background
She disregarded the Wagner's love passion towards Mathilde Wesendonck, with whom he fell in love during his exile in Zurich and created, together with stage designers Frank Philipp Schlössmann and Matthias Lippert, a minimalistic, but clear, enveloped in dim light (Reinhardt Traub) esthetic staging. Costumes by Thomas Kaiser, also minimalistic in its design and colours, look like modern time garments. Ideally corresponding with the dreary, somber tale of two unfortunate lovers, this concentration on the actual love story between Tristan and Isolde seems to reflect Wagner's/Schopenhauer's theses of great love and the pure will for its great renunciation. In the act one, we experience a stairway maze labyrinth of the ship that allows clear separation and concentration on the singular personal drama. In the second act, we witness Isolde and Tristan creating their love paradise island in the middle of the height-tech prison yard of King Mark’s castle. The third act takes place in Tristan’s castle, where stage director creates a touching atmosphere of grief and eternal parting. Katharina Wagner’s idea of perpetually disappearing headless Isoldes placed within illuminated triangle cages, symbolizes lover´s futile attempts to escape their fate as well as the evanescence of life. In the act one, we experience a stairway maze labyrinth of the ship that allows clear separation and development of the singular personal drama. In the second act, we witness Isolde and Tristan creating their love paradise in the middle of the height-tech prison yard of King Mark’s castle. The third act takes place in Tristan’s castle, where stage director creates a touching atmosphere of grief and eternal parting. Katharina Wagner’s idea of perpetually disappearing headless Isoldes placed within illuminated triangle cages, symbolizes lover´s futile attempts to escape their fate as well as the evanescence of life. The singer's ensemble is throughout presented with great Wagner voices highlighting Stephen Gould as powerful yet sensitive Tristan: A real Wagner singer par excellence. The mezzo-soprano Petra Lang as Isolde had some difficulties on that night and needed quite a time to get in vocally. More concentrated on the sound than diction, Lang often sacrificed the understanding of the text. Her most touching moment was the beginning of the famous death scene (Liebestod), that she started, together with Thielemann, in most breathtaking piano. Brangäne of Chrysta Mayer sang with powerful round mezzo and excellent diction. René Pape as King Mark rounds up this quartet with great sound and enormous stage presence. Baritone Ian Paterson as Kurnewal of and tenor Raimund Nolte as Melot, tenor Tansel Akzeybek as shepherd/young Sailor and baritone Kay Stiefermann as helmsman completed this singing cast more with excellent singing and acting.  Even though the production was met with numerous, although not really deserved Buh-calls for the staging, this production undoubtedly can be viewed as a successful one advocating giving it a try. It allows us to experience surprising, hidden shades of this great opera plot and evokes grand emotions for its phenomenal music. The production will return next summer on July 27th, 2018. 

viernes, 3 de noviembre de 2017

Lady Macbeth of Mtsensk en Salzburgo

© Salzburger Festspiele / Thomas Aurin

Oxana Arkaeva

Mariss Jansons triunfó en Salzburgo como director de esta ópera toral de Dmitri Shostakóvich. Fue el segundo estreno de la primera temporada del nuevo director artístico del Festival de Salzburgo, Markus Hinterhäuser.  La puesta en escena de Andreas Kriegenburg, dominada por la sangre, la violencia, la desesperación, el anhelo y el sexo, es francamente realista. Kriegenburg saca la acción del pueblo provinciano de Mtsensk en 1865 y lo inserta en los años 50 del siglo XX. En el primer acto se nos muestra una plaza de mercado desolada, rodeada por paredes grises de concreto con balcones y escaleras. A lo largo del acto se ven escenas de fiestas, gente bebiendo y bailando, copulando, una violación, un asesinato y una boda. Para el siguiente acto, el escenario se ha transformado en el patio de una sombría prisión donde prevalece la desesperación y la lucha por sobrevivir. Esta noche fue el debut de Jansons como director orquestal en Salzburgo, y fue todo un éxito, pues mostró que es un maestro, un verdadero mago del sonido y la dinámica. 
Siempre enérgico y concentrado, este director letón de 74 años extrajo de la orquesta un sonido ajetreado, extático, marcial, poderoso, salvaje, furioso, severo, íntimo, paródico y caricaturesco. Los miembros de la Filarmónica de Viena lo siguieron con admiración y presentaron un sonido homogéneo y pleno de matices. El ensamble de solistas convenció por sus buenas voces y alto compromiso artístico. Sin embargo, el debut de la soprano Nina Stemme como Katerina no fue muy auspicioso. Con su timbre dramático, grueso y oscuro, sonaba más a Isolde que a Katerina, y mostró ciertas dificultades en la zona aguda. Brandon Jovanovich, como Sergei, fue muy convincente en su actuación como un auténtico mujeriego. Su dicción rusa es admirable y su voz suena poderosa. Dmitry Ulyanov en el rol del suegro de Katerina fue exitoso al representar a un tirano obsesionado con el poder y que alberga deseos inconfesables por ella. Maxim Paster, como Zinowi, tuvo su momento cúspide durante su escena de asesinato, en la que fue muy convincente. Stanislav Trofimov como Pope cantó con una voz de bajo aterciopelada y plena.


Recital de Stanislas de Barbeyrac en Guanajuato, México

Stanislas de Barbeyrac
Foto: FIC

Luis Alberto Lerma – Periódico AM, Guanajuato 

Considerado uno de los cantantes de ópera más brillantes en los últimos años, el joven tenor francés Stanislas de Barbeyrac deslumbró con su voz prodigiosa en la edición 45 del Festival Internacional Cervantino. Después de su reciente debut en la Ópera de San Francisco, Satinslas de Barbeyrac se presentó por primera vez en nuestro País, en el Templo de la Compañía, en Guanajuato, la tarde del viernes, durante el FIC. La expectativa del público era alta, pues el tenor lírico ligero ha actuado con éxito en escenarios europeos como el Royal Opera House, Ópera Nacional de París, Ópera Estatal de Berlín y Múnich, entre otros. Además, ha destacado en el repertorio barroco francés y clásico austriaco; sus papeles más reconocidos son Renaud en "Armida", de Gluck; Tamino en "La flauta mágica", y Don Octavio en "Don Giovanni", de Mozart. Como invitados de honor del FIC, Stanislas de Barbeyrac y el joven pianista Alphonse Cemin ofrecieron una selección de canciones y arias francesas de Duparc, Ravel, Berlioz, Gluck y Bizet. El programa abrió con cinco piezas de Henri Duparc, quien es recordado como un excelente melodista francés de la segunda mitad del siglo XIX, a pesar de su pequeña producción. Desde el inicio, el tenor destacó por su timbre, dicción, emisión, fraseo, afinación, potencia y agudos. Sin embargo, le faltaron la sensibilidad, introspección y refinamiento que demanda este género. "Serenata" y "La invitación al viaje" se escucharon aceleradas y poco matizadas. En "Éxtasis", la estrella francesa suavizó algunas frases, pero terminó por desbordar su pasión, por lo que no logró transmitir la paz del "corazón que duerme un sueño tan dulce como la muerte", según dice la letra de la canción. Como indica la partitura, "Phidylé" debe interpretarse lentamente, pero el cantante y el pianista volvieron a correr, sin detenerse en las pausas que expresan tanto o más que las palabras. El recital continuó con las cinco "Melodías populares griegas", de Maurice Ravel. "En el despertar de la novia", el tenor cantó con ligereza sobre el amor juvenil, mientras que en "Allá hacia la iglesia", exhibió un firme legato. Delicada y preciosa resultó la "Canción de los recolectores de masilla". "Las noches de verano", de Hector Berlioz, fue el ciclo más reconocido por los asistentes. Stanislas de Barbeyrac abordó la "Canción campesina" con fluidez y alegría, aunque se hubiera esperado una mayor variedad de acentos. Gracias a un exquisito uso de los matices, "El espectro de la rosa" emocionó a la audiencia, sobre todo en la frase: "Este perfume ligero es mi alma y yo vengo del paraíso". En el lamento "Sobre las lagunas", el galardonado cantante mostró un excelente control de la respiración y graves seguros, a pesar de su tesitura ligera. Dramática fue su exclamación "¡Ah, sin amor irse al mar!". En "Ausencia" y "En el cementerio", el tenor conmovió con sus medias voces y canto expresivo, en perfecta fusión con el pianista. Emociona el ‘Aria de la flor’ Después de un breve intermedio, Stanislas de Barbeyrac brindó tres arias en las que demostró su especialidad en este género: "Unidos en la más tierna infancia", de la ópera "Ifigenia en Táuride", de Christoph Willibald Gluck; "Ah, la voy a amar", de "Beatriz y Benedicto", de Berlioz; y "La flor que me arrojaste", de "Carmen", de Georges Bizet. La interpretación que ofreció el tenor francés del "Aria de la flor", fue la más aplaudida de la segunda parte del programa, no sólo por su potencia y si bemol final brillante, sino por su abrumadora pasión, que hizo que el público se levantara y aplaudiera con la misma entrega. En agradecimiento, Stanislas de Barbeyrac y Alphonse Cemin regalaron dos arias de operetas: la famosa entrada de Danilo de "La viuda alegre", de Franz Lehár; y "Di la vuelta al mundo tres veces", de "Las campanas de Corneville", de Robert Planquette.

Mojca Erdmann - Mozart nel cuore fin da bambina

Mojca Erdmann

Ramón Jacques


Alla vigilia della sua partecipazione al concerto inaugurale della stagione della Houston Symphony, nella città colpita dall'uragano Harvey, abbiamo intervistato Mojca Erdmann, soprano tedesco noto per le sue interpretazioni mozartiane come per l'impegno nel repertorio contemporaneo, fra i protagonisti del Fidelio che ha inaugurato il Teatro alla Scala nel 2014.
Come sei diventata una cantante? Puoi parlarci un po' dei tuoi primi passi i questo mondo? Chi o cosa ti ha ispirata?
Ho cantato fin dalla prima infanzia e all'età di sei anni sono entrata nel coro di voci bianche dell'Opera di Amburgo, la mia città natale. Partecipare a spettacoli lirici da bambina (Hänsel und Gretel, TurandotRosenkavalier, etc), sperimentare questo mondo fantastico e magico, con i suo costumi, scene, azione, musica, e ascoltare cantanti meravigliosi mi ha lasciato una fortissima impressione. 
Quando hai scoperto per la prima volta Mozart? Qual è stata la tua prima reazione?
Ricordo di aver sempre amato Mozart e di aver ascoltato la sua musica fin dalla più tenera età. Rammento a nove anni una discussione con mia madre che stava ascoltando della musica pop che non era proprio di mio gusto. Quando mi disse che quella musica un giorno mi sarebbe piaciuta, le risposi che il mio cuore sarebbe stato sempre con Mozart!
Vocalmente, come ti senti a questo punto della tua carriera?
Negli ultimi mesi la mia voce si è sviluppata, diventando più voluminosa e acquistando più colori. Sono davvero eccitata da questo sviluppo e sto cominciando a lavorare su un repertorio più lirico. Così, proprio ora sto studiando la Contessa (Le nozze di Figaro), Fiordiligi (Cosi fan tutte), Donna Elvira (Don Giovanni) e anche i Vier letzte Lieder di Richard Strauss.
Der Rosenkavalier - Vienna - Ritterhaus
Cosa ritieni sia più importante per un cantante? Voce, recitazione, musicalità…?
Di certo bisognerebbe avere un buon strumento vocale per cominciare come cantente. Ma non potrei immaginarmi come tale senza l'educazione musicale che ho ricevuto fin da piccola, compresi intensi studi di violino (in parallelo a quelli di canto alla Hochschule für Musik und Tanz Köln). Credo che ciò mi abbia aperto le porte per un repertorio più complesso, che include la musica contemporanea.  think it has opened a door for me to more complex repertoire including contemporary music. Credo che la voce sia semplicemente il ostro "strumento" ma che necessiti musicalità, emozioni, comprensione del testo e del fraseggio, che permettono alla musica di avere un senso e toccare l'ascoltatore.
Come ti rendi conto se un ruolo fa per te?
Cantando la parte mi renderò subito conto se la mia voce si trova a suo agio. Se non mi sento sicura chiedo alla mia insegnante il suo parere.  

Armide- Salzbourg
Che tipo di ruoli ti dà più soddisfazione?
Amo i personaggi con un carattere complesso, per esempio Lulu.
Come fa un artista ad affrontare un mondo competitivo come quello dell'opera?
Cerco sempre di concentrarmi su di me e sui miei talenti individuali. Molto raramente ho sperimentato situazioni competitive nella mia vita professionale come cantante.
Ci puoi citare un saggio principio che ti ha trasmesso da un tuo insegnante?
Se non sei sicura circa una partitura da affrontare devi chiederti: il mio desiderio di provare è più grande del dispiacere di non riuscire come si deve? Se è così fallo, altrimenti non sarai soddisfatta.
Cosa preferisci: opere in teatro o concerti con orchestra?
Mi piace la varietà fra concerti e opere. Mi piace recitare e calarmi in diversi personaggi sulla scena. D'altro canto amo anche concentrarmi esclusivamente sulla musica e cantare Lieder in recital o brani con orchestra. 
Parlaci un po' dell'attesa del concerto alla Houston Symphony?
Non vedo l'ora di cantare con la Houston Symphony. Soprattutto in questa situazione, dopo l'uragano Harvey che ha colpito la città in modo così terribile, speriamo di portare un po' di speranza ed energia positiva agli abitanti suonando e cantando Mahler e Dvorak. [L'intervista è stata raccolta il 12 settembre; Mojca Erdamnn è stata solista con la Houston Symphony nella serata inaugurale del 14 settembre, in cui ha cantato nella Quarta sinfonia di Mahler e nel Te Deum di Dvorak, ndr]
Che sviluppi auspichi per la tua carriera? Qualche traguardo professionale o ruolo che vorresti ancora raggiungere o affrontare?
Come dicevo prima, la mia voce si sta evolvendo. Così, sono molto curiosa di scoprire dove mi poertarà e mi piacerebbe in un prossimo futuro cantare in scena ruoli più lirici come Fiordiligi, Contessa, Donna Elvira, Liù, Micaëla, Blanche, etc. Oltre al piacere che mi dà cantare con colori più ricchi, amo questi ruoli perché psicologicamente più articolati rispetto alla maggior parte del repertorio per soprano più leggero.
Lulu - Amsterdam
Quali sono le pietre miliari, le esperienze e i risultati che segnaleresti ora nella tua carriera?
Il mio auspicio è sempre stato quello di incontrare grandi artisti, fonte d'ispirazione con cui condividere l'amore per la musica. E l'ho realizzato più volte. Sono davvero grata per aver conosciuto e lavorato con direttori straordinari come Daniel Barenboim, Kirill Petrenko, Nikolaus Harnoncourt, Simon Rattle, Mariss Jansons, Zubin Mehta. Ed è stato un dono immenso, per me, avere un contatto duraturo e davvero amichevole con i grandi compositori tedeschi contemporanei Aribert Reimann e Wolfgang Rihm. Mi sono sentita molto onotata d'aver avuto il privilegio di cantare in alcune loro prime assolute scritte appositamente per me. Sono state, forse, le più esaltanti esperienze della mia vita musicale. Naturalmente è stato meraviglioso cantare sulle scene della Scala, della Bayerische Staatsoper, del Met o della Staatsoper Berlin. Ma, come dicevo prima, non è stata la prospettiva di calcare palcoscenici famosi a spingermi a cantare, bensì l'amore per la musica in sé.
Dove vivi? Ci torni spesso e cosa fai quando sei a casa? 
Abito a Zurigo. Al momento sto facendo più concerti che opere e ciò mi permette di passare più tempo a casa. Per me Zurigo è un luogo fantastico dove vivere, con il lago, le montagne, una fervida vita culturale e una bella città. Ma la cosa più importante per me quando sono a casa è passare bei momenti con i miei amici - e sfruttare il mio abbonamento annuale alla palestra locale. 

sábado, 28 de octubre de 2017

Interview Mojca Erdmann - "My heart will always be with Mozart"

Mojca Erdmann

Photos: Mojca Erdmann, Dyonisos, Der Rosenkavalier - Monika Ritterhaus - Salzburg Festival

Ramón Jacques

Before the inaugural concert of the Houston Symphony, in the city hit by storm Harvey, we interviewed Mojca Erdmann, German soprano known for  singing Mozart roles as well as  contemporary repertoire.

What made you want to become a singer? Can you talk a little about the beginning of your days as a singer? Who or what were some of your earliest inspirations?

I have been singing since my earliest childhood and became at the age of 6 a member of the childrens’ chorus of the opera house Hamburg (my hometown). Being part of opera performances as a child (Hansel and Gretel, Turandot, Rosenkavalier, etc), experiencing this fantastic and magical world with its costumes, stage, acting, music and listening to wonderful singers has left a huge impression on me.

When in your life and career did you first discover Mozart? What was your initial reaction to the music?

I remember that I always loved Mozart and listened to his music since my earliest childhood. At the age of 9 I remember a discussion with my mother as she was listening to some pop music that was not my taste. When she said, that I would like this music one day I replied that my heart would always be with Mozart!

Mojca Erdmann. Photo: Felix Broede
Vocally, are you at the point in your career where you want to be right now?

During the last months my voice has developed, becoming more voluminous and gaining more colors. I am very excited about this development and I am now starting to work on a more lyrical repertoire. So, right now I am working on Contessa (Le Nozze di Figaro), Fiordiligi (Cosi fan tutte), Donna Elvira (Don Giovanni) and also on Four Last Songs by Richard Strauss.

What do you think is most important for a singer? Voice, acting, musicianship…?

Of course you should have a good vocal instrument in order to become a singer. But I could not imagine myself being a singer without the musical education that I have experienced since my earliest childhood including intense studies of violin (I studied it in parallel to my vocal education at the University of Music in Cologne). I think it has opened a door for me to more complex repertoire including contemporary music. Also the voice is just our "tool" but it needs musicality, emotions, understanding ofthe text and the phrasing that allow music to make sense and touch the listener.

How do you know when a role is a good fit?

I sing through the piece and will feel right away if my voice feels comfortable with it. If I am not sure I ask my teacher for her advice.

Dyonisos - Salzbourg Festival 
What kind of roles give you more satisfaction?

I love roles with a complex character for example Lulu.
How does an artist cope with the competitive atmosphere of the opera world?

I always try to focus on myself and my individual skills. It is very rare that I experience a competitive atmosphere in my professional life as a singer.

What is one valuable piece of wisdom that one of your teachers has given you?

If you are not sure whether to sing a piece or not you have to ask yourself: is my wish to try it bigger than my sorrow to not handle it properly? Then do it - otherwise it won’t be satisfying.

Which do you prefer: theatrical performances or concerts with an orchestra?

I like the variety between performing concerts and opera. I love acting and putting myself into different characters on the operatic stage. On the other hand I also love to concentrate completely on the music by singing Lied recitals and orchestra concerts. 

Tell us about your expectations about singing with the Houston Symphony?

I am very much looking forward to be singing with the Houston Symphony. Especially in this situation after storm Harvey that hit Houston so horribly I wish that we can bring some hope and good energy to the Houstonians by playing and singing Mahler and Dvorak. [The interview was on September 12; Mojca Erdamnn was soloist with the Houston Symphony on opening night on September 14 when she sang Mahler’s Symphony No. 4 and Dvorak’s Te Deum]

Der Rosenkavalier - Salzbourg
How do you want the rest of your career to unfold? Any professional goals or opera rolesyou’d still like to reach?

As I said before my voice is developing in a new direction. So I am very curious where it will take me and I would love to sing in the near future more lyrical parts on stage like Fiordiligi, Contessa, Donna Elvira, Liu, Micaela, Blanche, etc. Besides the pleasure it gives me to be singing with richer colors I like those roles as they are more complex in terms of character than most of the lighter soprano repertoire.

What are some important milestones, experiences, and achievements that stand out inyour career so far?

My wish has always been to meet great and inspiring artists and share the love for music. This I have achieved many times. I am very grateful to have met and worked with such wonderful conductors as Daniel Barenboim, Kirill Petrenko, Nikolaus Harnoncourt, Simon Rattle, Mariss Jansons, Zubin Mehta. And it is a huge gift for me to have very amicable and longterm connections with the great German contemporary composers Aribert Reimann and Wolfgang Rihm. I feel very honored that I had the privilege to sing some of their world premieres that they wrote especially for me. Maybe these were the most wonderful experiences in my musical life. Of course it has been wonderful to be singing on stages like La Scala, Bavarian State Opera, The Met or Staatsoper Berlin. But as I mentioned before, it has never been the motivation to sing at famous venues that made me want to become a professional musician but the love for music itself.

Where is home for you? How regularly do you get back to it, and what are some of thecreature comforts that you especially enjoy when you’re there?

My home is Zürich, Switzerland. At the moment I am doing more concerts than opera which gives me the possibility to spend more time at home. For me Zürich is a wonderful place to live in with its lake, the mountains, a great cultural life and the beauty of the city. But the most important thing for me when I am at home is to spend quality time with my friends - and "to break even" my annual subscription at my local gym.

Tres óperas en Paris: Don Carlos – Così fan tutte – La viuda alegre


Fotos: Agathe Poupeney, Don Carlo, Guergana Damianova La Viuda Alegre, Cosi Fan Tutte Christophe Pele

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

París, 13-14-15/octubre/2017. Opèra National de Paris. Ópera de La Bastilla y Palacio Garnier. Giuseppe Verdi: Don Carlos; Wolfgang A. Mozart: Così fan Tutte y Franz Léhar: Die Lustige Witwe (La viuda alegre).  

La Ópera Nacional de París incluye en la Temporada 2017-2018 veintidós óperas en veintiún espectáculos y catorce programas de ballet. Por el estilo de programación se pueden presenciar entre dos y tres óperas distintas en el curso de una semana. Se ofrecen anualmente 203 representaciones de ópera (141 en La Bastilla y 62 en el Palacio Garnier), 173 funciones de ballet (45 en La Bastilla y 121 en Garnier), 4 conciertos sinfónicos (uno en Bastilla y tres fuera de sede), 5 recitales y 4 conciertos de mediodía en el Palacio Garnier, además de conciertos en el Anfiteatro y en el Studio de La Bastilla. Participar de tres espectáculos operísticos consecutivos permite apreciar el funcionamiento de este coloso artístico, la calidad de sus producciones y la notable prestación de la orquesta. Además de tres estilos musicales diferentes, tres idiomas en los textos y tres formas de presentar lo escénico: de la modernidad vaga, pero finalmente fría y aburrida, de Krzysztof Warlikowski para el Don Carlos estreno de esta Temporada, pasando por la propuesta, de enero de este año, esencialmente coreográfica de Anne Teresa De Keersmaeker para Cosí fan tutte; a la probada puesta de Jorge Lavelli, original de 1997, para La viuda alegre que resulta un verdadero bálsamo ante otro tipo de propuestas.

Don Carlos 

Don Carlos. Ópera en cinco actos (París, 11 de marzo de 1867). Libreto de Joseph Mérry y Camille Du Locle. Krzysztof Warlikowski, dirección escénica. Małgorzata Szczęśniak, escenografía y vestuario. Christian Longchamp, dramaturgia. Claude Bardouil, coreografía. Felice Ross, iluminación. Denis Guéguin, vídeo. Ildar Abdrazakov (Philippe II, Roi d’Espagne), Jonas Kaufmann (Don Carlos, Infant d’Espagne), Sonya Yoncheva (Élisabeth de Valois), Elīna Garanča (la Princesse Eboli), Ludovic Tézier, (Rodrigue, Marquis de Posa), Dmitry Belosselskiy (le grand inquisiteur), Ève-Maud Hubeaux (Thibault), Krzysztof Baczyk (Un Moine), Julien Dran (le Compte de Lerme), Hyun-Jong Roh (Héraut royal) Silga Tīruma (voix en haut) Tiago Matos, Michal Partyka, Mikhail Timoshenko, Tomasz Kumiega, Andrei Filonczyk y Daniel Giulianini (députés flamands). Orquesta y Coro Estable de la Opéra National de ParísDirector del Coro: Jo Luis Basso. Dirección Musical: Philippe Jordan.

La Opéra National de Paris ofreció una nueva puesta en escena de Don Carlos a 150 años de su estreno mundial en la versión original en francés tal como fuera inicialmente pensada por Giuseppe Verdi -antes de considerar cualquier corte-, y sin la presencia del ballet ‘La Peregrina’ que fue compuesto y agregado durante los ensayos que precedieron al estreno mundial el 11 de marzo de 1867. En elenco de lujo, pleno de estrellas internacionales de la lírica actual que probablemente pocos teatros en el mundo pueden reunir, y el concurso de los excelentes cuerpos estables de la Ópera de Paris aseguraron un alto nivel musical. La puesta en escena de Krzysztof Warlikowski no aporta nada nuevo anclando la obra en un siglo XX indeterminado; mereciendo, en esta segunda función, potentes, sonoros y casi generalizados abucheos.  Philippe Jordan condujo con pericia a la orquesta resaltando los tintes de grand opéra a la francesa de la partitura. Jonas Kaufmann en el ingrato rol de Don Carlos estuvo a la altura de las circunstancias, con buen francés y administrando su caudal vocal con inteligencia; sin dejar de recurrir a la voz plena, a su inmenso caudal y a su agudo amplio y potente. Sonya Yoncheva resultó una Élisabeth de poderosos medios vocales, correcto fraseo, aceptable francés y buena línea de canto. Ildar Abdrazakov como Philippe II triunfó principalmente en su aria ‘Elle nd m’aime pas’, fue muy correcto en los dúos con el Marqués de Posa y con el gran Inquisidor; quizás le faltó carácter e intensidad tanto en la escena del Auto de fe como en la de la Rebelión. El barítono francés Ludovic Tézier fue modelo de interpretación como Rodrigue. Si fraseo elegante, su línea de canto depurada, su francés inmaculado, su dramatismo y su expresividad fueron evidentes en toda la velada. Elīna Garanča fue una princesa Éboli electrizante. Quizás falten algunos graves profundos pero los compensa con su arrolladora personalidad, su entrega sin límites, sus agudos de acero y su centro de terciopelo. Potente y correcto pero sin brillar el grand inquisiteur de Dmitry Belosselskiy, adecuadas Eve-Maud Hubeaux (Thibault) y Silgar Tīruma (voz del cielo), eficaz tanto vocal como actoralmente el conde de Lerma de Julien Dram, homogéneos los seis diputados flamencos, correcto el resto del elenco y de excelencia el Coro que dirige José Luis Basso.

Cosí fan tutte


Così fan Tutte. Ópera en dos actos. Libreto de Lorenzo da Ponte. Anne Teresa De Keersmaeker, dirección escénica y coreografía. Jan Versweyveld, escenografía e iluminación. Jan Vandenhouwe, dramaturgia. An D’Huys, vestuario. Ida Falk-Winland (Fiordiligi), Stephanie Lauricella (Dorabella), Cyrille Dubois (Ferrando), Edwin Crossley-Mercer (Guglielmo), Maria Celeng (Despina), Simone Del Savio (Don Alfonso). Bailarines de la Compañía de Danza Rosas: Cynthia Loemij (Fiordiligi), Samantha van Wissen (Dorabella), Michaël Pomero (Guglielmo), Julien Monty (Ferrando), Marie Goudot (Despina) y Boštjan Antončič (Don Alfonso). Orquesta y Coro Estable de la Opéra National de París. Director del Coro: José Luis Basso, preparación del Coro: Alessandro Di Stefano. Dirección Musical: Marius Stieghorst. 

La coreógrafa Anne Teresa De Keersmaeker trabaja con una doble distribución formada por cantantes y bailarines. Cada solista tiene su correlato en un bailarín y la duplicidad que ya está en el libreto de Lorenzo Da Ponte es amplificada por esta concepción. Si a priori se puede especular que la danza puede distraer esto no ocurre, el trabajo diferente de Anne Teresa De Keersmaeker se visualiza inteligente, milimétrico, bien pensado y presentado. La segura dirección orquestal, desde el clave, de Marius Stieghorst concreta una versión ligera, con vuelo, ágil. La respuesta de la Orquesta se pliega a la sutileza Mozartiana a la perfección y el equilibrio entre el foso y la orquesta está siempre asegurado. La soprano sueca Ida Falk-Winland es una Fiordiligi de porte principesco que resuelve con inteligencia y buen gusto los escollos de una partitura muy ardua y con exigencias en todo el registro. Mientras que la Dorabella de Stephanie Lauricella es segura, compenetrada y eficaz. Con bella emisión, potentes agudos y sutileza canora encarnó a Ferrando el tenor Cyrille Dubois mientras que el barítono francés Edwin Crossley-Mercer en Guglielmo mostró amplias condiciones vocales, registro pleno y parejo, canto sólido y muy bien timbrado. La soprano hungara Maria Celeng como Despina derrochó simpatía y calidad vocal y Simone Del Savio (Don Alfonso) demostró aplomado desempeño. En sus breves intervenciones el Coro, preparado para la ocasión por Alessandro Di Stefano, mostró estilo y sutileza.

La viuda alegre


Die Lustige Witwe (La viuda alegre). Opereta en tres actos, libreto de Victor Léon y Leo Stein, basada en la comedia de Henri Meilhac ‘L'attaché d'Ambassade’. Jorge Lavelli, dirección escénica. António Lagarto, escenografía. Francesco Zito, vestuario. Dominique Bruguière, iluminación. Laurence Fanon, coreografía. Véronique Gens (Hanna Glawari), Thomas Hampson (Conde Danilo), Franck Leguérinel (Barón Mirko Zeta), Valentina Naforniţa, (Valencienne), Stephen Costello (Camille de Rosillon), Siegfried Jerusalem (Njegus) Alexandre Duhamel (Vizconde Cascada), KarlMichael Elbner (Saint Brioche), Michael Kranebitter (Kromow), Peter Bording (Bogdanovitch), Anja Schlosser (Silviana), Edna Prochnik (Olga), Julien Arsenault (Pritschisch), Yvonne Wiedstruk (Praskowia), Esthel Durand (Lolo), Isabelle Escalier (Dodo), Sylvie Delaunay (Jou-Jou), Virginia Leva-Poncet (Frou-Frou), Ghislaine Roux (Clo-Clo), MarieCécile Chevassus (Margot) y Laura Agnoloni (una dama). Orquesta y Coro Estable de la Opéra National de París. Director del Coro: Jo Luis Basso. Dirección Musical: Marius Stieghorst.

La dirección escénica de Jorge Lavelli es clara, sirve elegantemente el propósito de la obra, mueve a los solistas con destreza y a las masas con distinción. Con sutileza y perfecto estilo el maestro Marius Stieghorst -director musical asistente de la Ópera Nacional de París- condujo la faz musical. La respuesta de la dúctil orquesta se plegó con excelencia a las melodías de Lehar. Véronique Gens como Hanna aportó glamour y elegancia, adecuada línea de canto, volumen mediano y timbre grato. Con carisma y simpatía desbordante Thomas Hampson fue un Danilo de excelente actuación, cuidada elegancia, pulcra emisión, belleza vocal, excelente fraseo y perfecta intencionalidad. Valentina Naforniţa dio el carácter adecuado tanto vocal como escénico a Valenncienne: juventud y agudos brillantes. A su lado el tenor Stephen Costello derrochó como Camille de Rosillon, canto seguro, emisión firme y atractiva personalidad. Franck Leguérinel resultó un simpático Mirko Zeta de buena prestación. Un lujo contar con Siegfried Jerusalem como Njegus, ajustados y solventes tanto Alexandre Duhamel (Vizconde Cascada) como KarlMichael Elbner (Saint Brioche). Las Grisettes derrocharon simpatía mientras que fue correcto el resto del elenco. El Coro Estable que dirige el maestro José Luis Basso a la par de su calidad vocal se divirtió y divirtió a los asistentes.